La alimentación funcional puede describirse como un consenso de estudios científicos para avalar el consumo de alimentos que ofrezcan posibilidades de mejorar las condiciones físicas y mentales; y que, a su vez, puedan ayudar a resolver problemas de salud o prevenir enfermedades.   Todo esto es posible gracias a las propiedades fisiológicas de los alimentos que abarcan mucho más que una buena nutrición.

 

¿Qué son y cuáles son los alimentos funcionales?

Aunque los alimentos funcionales no han sido definidos hasta el momento. Se consideran funcionales aquellos alimentos que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos, específicamente para mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades. Dentro de este selecto grupo podemos encontrar:

 Isoflavonas: Estas son sustancias vegetales secundarias y se encuentran principalmente en la soya, la cual  reduce el riesgo de cáncer ligado a los estrógenos (hormonas sexuales derivadas del colesterol, producidos por los ovarios en la etapa de gestación y también en las glándulas adrenales pero en menores cantidades).

Ácido fólico: También conocido como la vitamina B9, es necesario para formar proteínas estructurales y hemoglobina, podemos encontrar ácido fólico en diferentes productos como el hígado, salvado de trigo, espinaca, espárrago, panes y cereales fortificados.

Calcio y la vitamina D: El calcio es necesario para que los músculos, el corazón, y los nervios funcionen apropiadamente. Podemos encontrar calcio y vitamina D en los alimentos lácteos bajos en grasa, verduras de hojas como la col rizada, las acelgas y el brócoli, productos fortificados con calcio y cereales.

Los probióticos: Estos son alimentos con microorganismos vivos adicionados, los cuales, al permanecen activos en el intestino tienen efectos fisiológicos significativos en el organismo. Los próbioticos contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal y la potenciación el sistema inmune y se encuentran en los yogures, chocolate negro, pepinos encurtidos y té de kombucha, entre otros.

Ácido linoleico:  Conocido como el Omega 6 es un ácido graso esencial, el cual el cuerpo no puede crear, ayuda a disminuir la grasa y se halla en el aceite de origen  vegetal como el aceite de oliva, linaza, canola, maíz, nueces, y algunos cereales.

Conclusión:

Alimentos tradicionales, como las verduras, la soja, las frutas, la leche y los granos enteros contienen componentes beneficiosos para la salud aunque es importante resaltar que la alimentación funcional no cura ciertas enfermedades, en su lugar,  promueve un mejor estado de salud, siempre y cuando la persona lleve una dieta balanceada y hábitos saludables.